martes, 19 de enero de 2016

Algunos mitos acerca del psicoanálisis

S. Freud define el psicoanálisis como un método de investigación y cura. El descubrimiento del psicoanálisis se sitúa a fines del siglo XIX, a partir del estudio de la histeria.
En aquel entonces, el sufrimiento histérico se presentaba como refractario a los recursos disponibles, el síntoma histérico era una roca imposible de afectar por la medicina. En este contexto, S. Freud inventa el método analítico con el fin de conmover el padecimiento de la histérica sirviéndose de la palabra.
Con el curso de los años, y en virtud de una serie de investigaciones, el psicoanálisis se convirtió en uno de los métodos terapéuticos reconocidos, capaz de provocar diferentes alivios psíquicos.
En la actualidad, la terapia analítica se reconoce entre las múltiples ofertas en materia de salud mental. ¿Qué distingue al psicoanálisis de otros abordajes?.
En 1955, J. Lacan afirmaba que el psicoanálisis no es una psicología, porque no busca adaptar a la persona en determinado molde del buen vivir. El psicoanálisis se consolida entonces, como una forma de trabajo que atiende la singularidad de cada persona, alojando el discurso particular sin servirse de un criterio normalizador y adaptativo.
A pesar de su demostrada eficacia para el alivio de los dolores psíquicos, el psicoanálisis no es una ciencia. Justamente, por hacerle un lugar a lo particular, no es posible construir un saber doctrinal al modo de la ciencia física.
El sufrimiento humano no es susceptible de ser escrito en una fórmula matemática, por lo tanto, su solución no depende de una ecuación lógica sino de los recursos y descubrimientos que cada quien sea capaz de operar en un análisis.
El método psicoanalítico trabaja con los productos inconscientes, ya que se concibe a lo inconsciente como la sede de la verdad del sujeto. Esta cuestión suele generar temores y repelencias, e incluso pueden mencionarse algunos mitos respecto al psicoanálisis que se fueron construyendo en la sociedad.

1-    Es una terapia demasiado larga y no hay garantías de que funcione.
Es cierto que un análisis no puede durar solo algunas semanas. La mente humana es muy compleja y se requiere tiempo para iluminar los laberintos de ideas, recuerdos y emociones. Cada persona posee su propio tiempo, el psicoanálisis demanda el tiempo que dure el proceso. Sin embargo, no es un tiempo interminable, un análisis debe tener su comienzo y su fin. Es un mito creer que las mejoras se observan al final de un largo camino, ya que en poco tiempo la persona suele experimentar cambios positivos en distintos terrenos de su vida.

2-    El psicoanalista se remite solo al pasado.
Esta terapia considera que existe una causa, y esta causa habita en la historia de cada uno. La historia no es el pasado, la historia es lo que determinada persona dice sobre su vida. En este decir hay construcción, elaboración personal. Por eso en psicoanálisis no es el pasado lo que importa sino el presente. Como terapia, es un medio para alcanzar un mayor disfrute del tiempo presente.

3-    El psicoanalista interpreta todo lo que se dice, dentro y fuera del consultorio.
El analista utiliza la herramienta de la interpretación solo cuando es necesario, de hecho las ocasiones no suelen ser muy numerosas. La interpretación sirve para mostrar al paciente una ilación de pensamiento desconocida por él. Por fuera del espacio analítico, el terapeuta se abstiene de interpretar porque en este caso, una interpretación no daría ningún fruto.

4-    Es una terapia muy cara e inaccesible para la mayoría.
Hay analistas cuyos honorarios son muy elevados, pero también existen aquellos que atienden por obras sociales y que manejan honorarios más accesibles. Por otra parte, en muchas instituciones públicas de nuestra ciudad se trabaja desde el psicoanálisis. En hospitales y centros de salud suele haber excelentes analistas.

5-    El psicoanálisis habla solamente del complejo de Edipo.
Es común creer que en una sesión el analista preguntará sobre la madre y el padre, o los hermanos. En realidad, el analista no propone este tema. Es el paciente quien habla de sus relaciones edípicas o no, ya que las sesiones van surgiendo a partir de las ocurrencias libres que el paciente produce.

6-    El diván es para que el analista esté más relajado.
El diván no es un beneficio para el analista sino para el paciente. El diván se utiliza con el fin de favorecer la emergencia de lo inconsciente, minimizando las distracciones.

7-    La terapia psicoanalítica sirve solo para solucionar temas profundos.
El psicoanálisis es un método para investigar y curar. Las personas consultan al analista por diferentes situaciones complejas en menor o mayor grado. En algunos casos la problemática que lleva a la consulta no es en sí profunda y su resolución es en corto tiempo. Cuando un analista habla de cura, habla de un cambio de posición subjetiva, no de un cambio relativo a una situación puntual. De este modo podemos diferenciar un tratamiento superficial del síntoma de una cura analítica. Independientemente de los temas por resolver, el psicoanálisis abre una puerta a la profundidad de cada uno, y cada paciente decidirá hasta donde quiere y puede llegar.

8-    El psicoanalista puede usar la hipnosis
Luego de experimentar, S. Freud abandonó la hipnosis y la sugestión. Pudo darse cuenta de que la asociación libre (regla fundamental del psicoanálisis) era la forma correcta para tratar los malestares psíquicos de la neurosis. La hipnosis y la sugestión suponían un uso de poder por parte del médico, y remitían al paciente a estados oníricos que implicaban un alejamiento de la realidad. Por estas razones, en un análisis se requiere que el paciente esté despierto, de otra manera ¿cómo podría modificar sus vínculos con la realidad?.


9-    Los pacientes se enamoran del terapeuta
Una fantasía muy conocida es aquella en donde paciente y analista tienen una relación amorosa y sexual. Relación amorosa sí, sexual no. La relación de amor que se establece con el analista supone un amor diferente a los demás, es un amor por el saber, por estar mejor, un amor por la vida. Muy distinto este amor al amor de pareja, ya que cuando un análisis finaliza, no se observa sufrimiento de ninguna clase, todo lo contrario: con mucha alegría, el paciente saluda a su analista y se dispone a vivir de otra manera. Solo hay que animarse a pasar por la experiencia.


martes, 22 de diciembre de 2015

7 pasos para salir de la angustia

Salir de la angustia

La Angustia. Cristina Alquicira Palacios
La angustia es un afecto indefinido que invade el cuerpo entero. Suele acompañarse de una serie de síntomas (nerviosismo, diarreas, insomnio. palpitaciones) que aumentan el sentimiento de inestabilidad. La sensación característica de la angustia es la de una opresión en la zona de la garganta.
Otro punto distintivo es tener la certeza de que algo está por pasar, un presentimiento de que se avecina algo feo, desagradable o peligroso.
La angustia puede dispararse por variados motivos, pero en general sucede cuando una situación sobrepasa la capacidad psíquica y emocional del sujeto. En este caso la persona siente que no puede hacer nada para estar mejor y experimenta un sentimiento de indeterminación.
Pero frente a la temida angustia hay cosas que se pueden hacer:
1)   Acotar lo incierto. La primera indicación es recurrir a la objetividad que comúnmente nos caracteriza y aceptar lo que sucede, ya que la incertidumbre no debe eternizarse. En este sentido, es útil buscar las formas para acotar lo incierto o lo azaroso de la situación, tal vez pidiendo ayuda a familiares, amigos o a un profesional si la angustia perdura en el tiempo.
2)    Pasar a la acción. Una sugerencia muy importante es la siguiente: para salir de la angustia, es preciso hacer algo positivo, lo que sea. Salir a caminar, prender el tele, hacer un llamado telefónico, lo que se pueda hacer es válido porque corta el estado de quietud y latencia de la angustia.
3)    Establecer un orden. Aunque suene algo tonto, suele ayudar mucho ponerse a ordenar papeles, ropa, objetos de la casa. Cuando una persona ordena sus cosas, metafóricamente ordena sus pensamientos. La angustia representa un momento afectivo en donde se ha perdido el orden normal de las ideas. Si la angustia es muy intensa, la persona no puede pensar en nada, experimenta un vacío mental o bien le aparece una idea fija que deja en segundo plano a los demás pensamientos.
4)    Historizar. La angustia figura un malestar difuso y da la sensación de que no pasa el tiempo. Para evitar que dicho sentimiento se extienda, es necesario recordar. ¿Desde cuando apareció la angustia?, ¿hubo algún hecho que desencadenó el malestar?. Es importante tener en claro que es lo que puntualmente genera ese mal-estar, es muy útil que la persona elabore respuestas y encuentre posibles causas que organicen ese “estar mal” en el tiempo, de modo que la angustia quede inscripta en una cadena de acontecimientos vividos.
5)     Usar la palabra. Otra de las armas contra la angustia es la palabra, ponerle palabras a lo que está pasando es fundamental para cambiar de posición. Hablar sobre lo que duele, molesta o atemoriza quita la veta trágica a lo que está sucediendo. Se puede hablar con otros pero también funciona hablar con uno mismo, sea en voz alta o por medio de la escritura.
6)   Transformar. Sabemos que los afectos se sienten, pero hay algunos que no son agradables de sentir. Aunque la angustia no sea un afecto placentero, de la experiencia se pueden extraer cosas interesantes. En muchas ocasiones, tras salir de la angustia, la persona puede localizar un antes y un después, notando que algo se ha modificado. La angustia es una señal de advertencia, que indica que la posición actual no es la más adecuada, no necesariamente tiene que anunciar un cataclismo. Suele relacionarse con las esperas y las demoras. En este sentido, la angustia debe transformarse en otra cosa, un acto, una decisión que no solo modifica el status quo sino también facilita una descarga de afectos.
7)    Pensar en lo que se puede. La última sugerencia es poder reconocer los límites de nuestro cuerpo, nuestro pensamiento y nuestro accionar. La angustia tiene una particular relación con la impotencia, por lo cual es preciso recordar que hay cosas que están en nuestras manos y cosas que no. Poder aceptar que existen contingencias que nos exceden disminuye las presiones y abre el camino a una visión del mundo mucho más realista, por lo tanto, más sana.Al mismo tiempo, cuando una persona logra pensarse como un ser mortal e imperfecto, encuentra nuevas formas de disfrutar de las cosas y los vínculos con otros resultan menos problemáticos.


Monólogos de pensamiento - Una canción ofensiva

Me gusta la música como a un pez le gusta el agua. Sacando "La vela puerca", me gustan todos los estilos. Sin embargo, hay una canción que detesto: “I will always love you” de Whitney Houston. Todo lo que dice esta canción es muy estúpido.
Me parece la canción más patética del mundo. Esa persona que canta, ¿en que posición cree estar como para decirle a su amado que lo ama pero que lo deja ir?
En el amor, no existe posición más lamentable que esa, digamos que es la soberbia de la cobardía. Por ejemplo, cuando se dice “los dos sabemos que yo no soy lo mejor para vos”, ¿qué es eso?, no parece ser una verdad sino más bien un argumento para no decir la verdad.
Si hay algo que la buena música enseña es que el amor es recíproco. En el amor, el amante es a la vez el amado, y cuando el amor es en serio, nadie conserva la posición de amado exclusivo sino que posee una posición doble amado-amante. Cuando alguien no puede ocupar la posición de amante, permanece como amado sin poder tolerar las consecuencias de ser amante. Esta terrible canción muestra que hay una cobardía en el amado, que no le permite darse cuenta de que es él quien no puede o no quiere, y también hay una soberbia por considerarse en derecho de decidir por el otro, cree saber que es lo mejor o lo peor para él.
Lo que más me hace enojar, es que esta canción se escucha por todas partes, como si fuera una canción de amor. En realidad es la declaración de una derrota en el amor, una mostración de debilidad frente al deseo.
Esta no es una canción romántica, es una suerte de despedida sin sentido. Ella decide irse a pesar de que lo ama. Ciertamente, conviene que no le diga nada al pobre tipo…asi conserva la dignidad de odiarla porque se fué.
Pero lo peor es cuando dice “te deseo felicidad, pero por sobre todo amor”. Este discurso es absolutamente ridículo, porque esa persona que habla no puede estar en condiciones de desear nada.

En fin, es obvio que prefiero canciones verdaderas, y si hablan de amor, que lo hagan desde un lugar que no sea la cobardía, ese es el peor defecto del ser humano.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Monólogos: Despertar

Antes me costaba hablar de las cosas que me salían mal.
Era como si tuviera una doble vida, les hacía creer a todos que mi desenvolvimiento en la vida era maravilloso.
Yo era bueno en todo, con mi novia, mi trabajo, mis amistades…Pensaba que esas apariencias se convertirían en realidades y por fin yo sería el hijo perfecto.
Pero omití algunos detalles y la verdad salió a la luz.
Lejos de ascender en el trabajo, me iba pésimo, estaba muy harto de hacer siempre lo mismo. La supuesta pesadilla de mostrarme tal cual soy me avergonzaba hasta la taquicardia. ¿Por qué yo tenía que mostrar otra cosa? ¿Qué me hizo pensar que ser completo era una opción?.
Supongo que es normal, por más que uno se esfuerce, la verdad siempre se empeña en ser reconocida. La verdad era que yo no estaba conforme, más bien hacía las cosas por inercia.
Ya pasó lo peor y he perdido esa versión inventada de mí mismo. Dejé de tener pesadillas y la mayoría de la gente que me importa, sabe que nací inacabado e insatisfecho. Lejos de ser el hombre perfecto, estoy en una búsqueda.
La escena terminó y empezaron a presentarse oportunidades que jamás hubiera imaginado.
Así, incompleto como soy, pude aprovechar cada momento sin querer demostrarle nada a nadie. Aquella versión inflada de mí mismo estaba hecha de ideas tontas, de juguetes, marionetas y automatismos sin sentido.
Esa parte mía, que tanto miedo tenia de perder, se ha ido. Todos pueden darse cuenta de que estoy más liviano sin esa porquería.
La era de una garganta obstruida de preocupaciones ha terminado. Mi cuello dejó de estar oprimido por esas manos de aire que me decían lo que tenía que hacer.
Ahora tengo la sensación de haber despertado de un largo sueño, sueño que ni siquiera fue mío. Tal vez esa perfección que tanto esperaba alcanzar sea esto, saber que soy bueno en algunas cosas y sentirme feliz por eso.



viernes, 11 de diciembre de 2015

La zona cero

Después de mucho tiempo, podía decir que me sentía bien. Estaba con una buena mujer, mi trabajo no iba mal, todo estaba muy bien.
Por esta sensación de bienestar declarado, tenía que fumarme ese cigarrillo y tomar ese trago para festejar. Pero ¿Por qué tuve que volver a pensar en ella?.
Natalia solo me dio momentos dulces y días nublados, entonces ¿por qué tengo que pensarla así, de manera estúpida, sin ningún fundamento racional?. Acaso la odio?, acaso la sigo amando?.
Luego de todo lo que pasó es muy tonto preguntarme cosas así. Me llevó un tiempo dejarla ir, pero ¿la dejé ir?.
Pobre Sofía, anda creyendo que soy solo para ella, que estoy enamorado, que mis ojos solo fueron hechos para verla sonreír.
En realidad, no es culpa de Sofía. A todas les fui infiel por tener la mente en Natalia. Natalia es un pensamiento sin descanso, ella es mi zona cero.
Pobre Sofía…
Debe creer que Natalia es un capítulo superado en mi vida, debe sentir que mi gran amor es ella y por lo tanto, que Natalia es inofensiva. Ay Sofía…¡si supieras que Natalia es la más peligrosa de las mujeres porque la amo desde siempre!.
Tengo mis estrategias para mantenerla alejada, pero si alguna vez la vuelvo a ver sé que estaría acabado.
Esta vida tan buena a los ojos de los demás, es una pantalla tan bien hecha que hasta yo mismo me la creo. Creo que esa es la vida que elegí, y la mayoría de las veces eso alcanza para no pensar que se trata de una actuación que solo apunta a escapar de Natalia.
Natalia, Natalia… ¿cómo extirparte de mi alma?¿qué clase de cirujano puede sacarte de mi horizonte?.
Pobre Sofía… a través de su mirada puedo verme a mi mismo como un farsante. La quiero mucho, ella lo sabe. Pero ¿por cuánto tiempo voy a poder soportar este querer sobre actuado?. Es que Sofía fue una gracia del destino justo en un momento en que yo estaba tan abrumado…No se si es mi estilo de mujer, es mi mujer y listo. A mi estilo me lo guardo, no corresponde decir porque. Además, cada vez que pienso en lo que me gusta termino en Natalia y eso no puedo soportarlo.

Prefiero dejar de hablar de esto, porque Natalia es una ilusión que dura mucho tiempo, solo eso. Esta todo bien, estoy con una buena mujer, aunque yo no la amo.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Soñar con él, aún.

Tengo un problema: inesperada e incoherentemente alguien aparece en mis sueños. Hablo de los sueños de verdad, esos que se forman a partir de un descanso merecido.
A pesar de mi resignación de toda pretensión y mi lejanía respecto a esta persona, basta con cerrar los ojos para volver a verlo, osado y caradura como desde el primer día que lo conocí.
Lo que pasa es que anoche volví a soñar con él. 
Como tantas otras veces, después queda vagando en mi pensamiento como un intruso. A pesar de saber que su presencia es nociva, vuelvo a querer que me llame, saber que existo para él. Nunca tuvo relación con la cordura de la razón, este amor es amigo de las emociones fuertes y los sentimientos fecundos. 
Es que él tiene que ver con todo lo trascendental: la puesta del sol, la luna llena, el viento en la cara, las luces de navidad rodeando los árboles. Siempre aparece en momentos específicos, perfectos, en donde cierta vivencia supera las expectativas, en donde una sensación abre el camino a la inmensidad del mundo.
Quisiera volver a verlo, saber cómo está, pero ¿para qué?
Yo no soy lo que él es para mí. Mi cara no aparece entre las olas del mar como si yo encarnara justo lo que él estaba esperando en ese momento de contemplación del paisaje.
Sé que contra el sueño no se puede  ganar. Solo me resta aceptarlo así, con él siempre presente, mirándome, como si estuviera a la espera de que lo vaya a buscar.


martes, 3 de noviembre de 2015

El tiempo presente

“Se trata menos de recordar que de reescribir la historia”
J. Lacan

Es sabido que “tiempo” es el nombre que designa la realidad en su dimensión de acontecimiento. Según el diccionario de la Real Academia Española, el tiempo es la “magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos”. Nadie duda de que el tiempo es algo que transcurre incesante y firmemente. Por ser una magnitud física, su medida es exacta; no se puede adelantar ni atrasar, solo resta vivirlo allí donde sucede.
Comunes son las fantasías en las cuales la persona se imagina retrocediendo en el tiempo para modificar así algún episodio de la vida, o para volver a disponer de algo que, en el presente, se ha perdido. Viajar en el tiempo es una fantasía que admite múltiples variantes, pero en rasgos generales se fantasea con viajar al pasado para revertir un acontecimiento o decisión, o bien viajar al futuro para evadir alguna situación presente que resulta intolerable. Otra posibilidad es la de imaginar que el tiempo se detiene, se congela en un disfrute eterno, la quietud, la calma y la satisfacción absoluta comandan la mayoría de las fantasías relacionadas con el tiempo.
Más allá del fantaseo, que representa en sí mismo un momento de placer, ¿cómo explicar ciertas sensaciones humanas como el sentimiento de que el tiempo no pasa, o que pasa muy rápidamente?.
El reloj es un referente incuestionable en lo que refiere al tiempo, es una medida real del transcurso de los segundos, los minutos, las horas. El reloj es socialmente aceptado como la medida correcta y compartida. Pero en ocasiones, las personas prescinden del reloj y viven su propio tiempo. A pesar del reloj, accesible para cualquiera, es común que las personas lleguen tarde a algunos de sus compromisos o demasiado temprano. Los sueños por ejemplo, revelan un tiempo lógico que deja a la cronología en un segundo plano. En el sueño coexisten elementos antiguos y presentes de la vida, generando la confusión entre pasado y presente. En este aspecto, la puesta en imágenes del sueño muestra contenidos que son actuales para el soñante, independientemente del reloj.
Tan conocido es ese cuadro de S. Dalí, “la persistencia de la memoria”, en donde los relojes aparecen derretidos en medio de un espacio de tipo onírico. Esa figuración que propuso Dalí es indudablemente la imagen de la realidad del psiquismo humano. Realidad que muchas veces no coincide con la realidad material, establecida culturalmente.
Por lo tanto, que la medida del tiempo sea exacta no significa que el tiempo sea una dimensión absoluta. Al respecto, A. Einstein sostuvo en su teoría de la relatividad que el tiempo no es separable de la dimensión del espacio, y que depende de las condiciones del observador (1). 
El planteo de Einstein es revolucionario en la medida en que introdujo lo relativo, pensar el tiempo como relativo equivale por lo tanto a introducir algo de subjetividad en una ciencia exacta como es la Física. Según Einstein, ni la realidad física es absoluta y estática, depende de múltiples condiciones que varían de una situación a otra.
Del mismo modo en que Einstein introdujo la relatividad en la ciencia física, S. Freud introdujo a lo inconsciente como realidad determinante de la existencia del sujeto (2). Es cierto que lo inconsciente guarda las marcas primarias de los acontecimientos (cosas escuchadas, vistas y sentidas), pero se encuentra en conexión con los sucesos actuales de la vida, y es en el presente en donde existe la posibilidad  de establecer la importancia o no de dichos acontecimientos.
Suele decirse que el psicoanálisis se remite exclusivamente al pasado, pero esta es una afirmación que proviene de aquel que, de seguro, no hizo jamás psicoanálisis.
El que pasó por la experiencia de un análisis sabe que se trabaja en el presente de cada sesión. ¿De que presente se trata?
En nuestra época, circula la ambición de “disfrutar del presente”, idea que coincide con esta otra “que no te importe nada” (3). Había una propaganda de Nike que mostraba a un deportista compenetrado con lo que estaba haciendo, y debajo de la imagen versaba “just do it”, solo hazlo. Pensar que las cosas que importan se hacen simplemente y sin remisión a la propia historia es una ilusión, lo cual no está mal porque las ilusiones siempre se venden y más aún si involucran una satisfacción inmediata. Pero ¿quién puede estar al nivel del “just do it”?.
Puede decirse que está a la altura aquel que pudo ubicarse en su historia, no aquel que vive en un presente aislado de lo vivido con anterioridad, sin cortes ni contrastes.
Por otra parte, para el ser humano no es posible que no le importe nada. Sencillamente hay cosas que importan. Aunque los intereses varíen de una etapa a otra, siempre hay algo que importa. Es más, hay cosas pasadas que importan tanto que funcionan como un tatuaje psíquico que atrae a todo aquello que ocurre en el presente, y este tatuaje o sello se imprime en diferentes situaciones actuales sin poder evitarlo, a veces sin saberlo.
Se puede decir que hay acontecimientos pasados que dejan marcas placenteras y dolorosas, pero eso no es la historia para el psicoanálisis. La historia es una elaboración que cada quién hace en el presente. El pasado sin la lectura del presente no es más que cronología, pero el presente desvinculado del pasado tampoco significa mucho.
El único tiempo importante es aquel que es habitado, vivido. Para disfrutar del tiempo presente no alcanza con revivir momentos pasados y proyectar a futuro. Es preciso reinventar la historia en el presente, lo cual anula toda posibilidad de destino prefijado.
Tal vez los futuros avances de la ciencia permitan cumplir el sueño de muchos, de viajar en el tiempo, pero ni esa posibilidad ahorraría al ser humano la contingencia de los acontecimientos y el envejecimiento. Mientras tanto, cada uno puede hacer uso de esa magnitud física que es el tiempo como le place, cuestión que no está demás resaltar. Desde el momento en que el tiempo de la física es apropiado, se transforma en el tiempo del sujeto, con toda la relatividad que puede involucrar pero fundamentalmente, permitiendo la concreción de lo deseado.
Por más banal que parezca, hay que recordar que en el pasado no se puede generar nada nuevo, solo en el presente existe la opción y el margen de libertad para modificar, reescribir, re-formular la propia existencia.


(1)El supuesto básico de la teoría de la relatividad es que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador: así, la longitud de un objeto en movimiento o el instante en que algo sucede no son invariantes absolutos, y diferentes observadores en movimiento relativo entre sí diferirán (las longitudes y los intervalos temporales son relativos y no absolutos).
(2) S. Freud. La interpretación de los sueños. Amorrortu Editores. 
(3) Se alude a diferentes propagandas de productos de consumo masivo.





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