martes, 22 de diciembre de 2015

Monólogos de pensamiento - Una canción ofensiva

Me gusta la música como a un pez le gusta el agua. Sacando "La vela puerca", me gustan todos los estilos. Sin embargo, hay una canción que detesto: “I will always love you” de Whitney Houston. Todo lo que dice esta canción es muy estúpido.
Me parece la canción más patética del mundo. Esa persona que canta, ¿en que posición cree estar como para decirle a su amado que lo ama pero que lo deja ir?
En el amor, no existe posición más lamentable que esa, digamos que es la soberbia de la cobardía. Por ejemplo, cuando se dice “los dos sabemos que yo no soy lo mejor para vos”, ¿qué es eso?, no parece ser una verdad sino más bien un argumento para no decir la verdad.
Si hay algo que la buena música enseña es que el amor es recíproco. En el amor, el amante es a la vez el amado, y cuando el amor es en serio, nadie conserva la posición de amado exclusivo sino que posee una posición doble amado-amante. Cuando alguien no puede ocupar la posición de amante, permanece como amado sin poder tolerar las consecuencias de ser amante. Esta terrible canción muestra que hay una cobardía en el amado, que no le permite darse cuenta de que es él quien no puede o no quiere, y también hay una soberbia por considerarse en derecho de decidir por el otro, cree saber que es lo mejor o lo peor para él.
Lo que más me hace enojar, es que esta canción se escucha por todas partes, como si fuera una canción de amor. En realidad es la declaración de una derrota en el amor, una mostración de debilidad frente al deseo.
Esta no es una canción romántica, es una suerte de despedida sin sentido. Ella decide irse a pesar de que lo ama. Ciertamente, conviene que no le diga nada al pobre tipo…asi conserva la dignidad de odiarla porque se fué.
Pero lo peor es cuando dice “te deseo felicidad, pero por sobre todo amor”. Este discurso es absolutamente ridículo, porque esa persona que habla no puede estar en condiciones de desear nada.

En fin, es obvio que prefiero canciones verdaderas, y si hablan de amor, que lo hagan desde un lugar que no sea la cobardía, ese es el peor defecto del ser humano.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Monólogos: Despertar

Antes me costaba hablar de las cosas que me salían mal.
Era como si tuviera una doble vida, les hacía creer a todos que mi desenvolvimiento en la vida era maravilloso.
Yo era bueno en todo, con mi novia, mi trabajo, mis amistades…Pensaba que esas apariencias se convertirían en realidades y por fin yo sería el hijo perfecto.
Pero omití algunos detalles y la verdad salió a la luz.
Lejos de ascender en el trabajo, me iba pésimo, estaba muy harto de hacer siempre lo mismo. La supuesta pesadilla de mostrarme tal cual soy me avergonzaba hasta la taquicardia. ¿Por qué yo tenía que mostrar otra cosa? ¿Qué me hizo pensar que ser completo era una opción?.
Supongo que es normal, por más que uno se esfuerce, la verdad siempre se empeña en ser reconocida. La verdad era que yo no estaba conforme, más bien hacía las cosas por inercia.
Ya pasó lo peor y he perdido esa versión inventada de mí mismo. Dejé de tener pesadillas y la mayoría de la gente que me importa, sabe que nací inacabado e insatisfecho. Lejos de ser el hombre perfecto, estoy en una búsqueda.
La escena terminó y empezaron a presentarse oportunidades que jamás hubiera imaginado.
Así, incompleto como soy, pude aprovechar cada momento sin querer demostrarle nada a nadie. Aquella versión inflada de mí mismo estaba hecha de ideas tontas, de juguetes, marionetas y automatismos sin sentido.
Esa parte mía, que tanto miedo tenia de perder, se ha ido. Todos pueden darse cuenta de que estoy más liviano sin esa porquería.
La era de una garganta obstruida de preocupaciones ha terminado. Mi cuello dejó de estar oprimido por esas manos de aire que me decían lo que tenía que hacer.
Ahora tengo la sensación de haber despertado de un largo sueño, sueño que ni siquiera fue mío. Tal vez esa perfección que tanto esperaba alcanzar sea esto, saber que soy bueno en algunas cosas y sentirme feliz por eso.



viernes, 11 de diciembre de 2015

La zona cero

Después de mucho tiempo, podía decir que me sentía bien. Estaba con una buena mujer, mi trabajo no iba mal, todo estaba muy bien.
Por esta sensación de bienestar declarado, tenía que fumarme ese cigarrillo y tomar ese trago para festejar. Pero ¿Por qué tuve que volver a pensar en ella?.
Natalia solo me dio momentos dulces y días nublados, entonces ¿por qué tengo que pensarla así, de manera estúpida, sin ningún fundamento racional?. Acaso la odio?, acaso la sigo amando?.
Luego de todo lo que pasó es muy tonto preguntarme cosas así. Me llevó un tiempo dejarla ir, pero ¿la dejé ir?.
Pobre Sofía, anda creyendo que soy solo para ella, que estoy enamorado, que mis ojos solo fueron hechos para verla sonreír.
En realidad, no es culpa de Sofía. A todas les fui infiel por tener la mente en Natalia. Natalia es un pensamiento sin descanso, ella es mi zona cero.
Pobre Sofía…
Debe creer que Natalia es un capítulo superado en mi vida, debe sentir que mi gran amor es ella y por lo tanto, que Natalia es inofensiva. Ay Sofía…¡si supieras que Natalia es la más peligrosa de las mujeres porque la amo desde siempre!.
Tengo mis estrategias para mantenerla alejada, pero si alguna vez la vuelvo a ver sé que estaría acabado.
Esta vida tan buena a los ojos de los demás, es una pantalla tan bien hecha que hasta yo mismo me la creo. Creo que esa es la vida que elegí, y la mayoría de las veces eso alcanza para no pensar que se trata de una actuación que solo apunta a escapar de Natalia.
Natalia, Natalia… ¿cómo extirparte de mi alma?¿qué clase de cirujano puede sacarte de mi horizonte?.
Pobre Sofía… a través de su mirada puedo verme a mi mismo como un farsante. La quiero mucho, ella lo sabe. Pero ¿por cuánto tiempo voy a poder soportar este querer sobre actuado?. Es que Sofía fue una gracia del destino justo en un momento en que yo estaba tan abrumado…No se si es mi estilo de mujer, es mi mujer y listo. A mi estilo me lo guardo, no corresponde decir porque. Además, cada vez que pienso en lo que me gusta termino en Natalia y eso no puedo soportarlo.

Prefiero dejar de hablar de esto, porque Natalia es una ilusión que dura mucho tiempo, solo eso. Esta todo bien, estoy con una buena mujer, aunque yo no la amo.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Soñar con él, aún.

Tengo un problema: inesperada e incoherentemente alguien aparece en mis sueños. Hablo de los sueños de verdad, esos que se forman a partir de un descanso merecido.
A pesar de mi resignación de toda pretensión y mi lejanía respecto a esta persona, basta con cerrar los ojos para volver a verlo, osado y caradura como desde el primer día que lo conocí.
Lo que pasa es que anoche volví a soñar con él. 
Como tantas otras veces, después queda vagando en mi pensamiento como un intruso. A pesar de saber que su presencia es nociva, vuelvo a querer que me llame, saber que existo para él. Nunca tuvo relación con la cordura de la razón, este amor es amigo de las emociones fuertes y los sentimientos fecundos. 
Es que él tiene que ver con todo lo trascendental: la puesta del sol, la luna llena, el viento en la cara, las luces de navidad rodeando los árboles. Siempre aparece en momentos específicos, perfectos, en donde cierta vivencia supera las expectativas, en donde una sensación abre el camino a la inmensidad del mundo.
Quisiera volver a verlo, saber cómo está, pero ¿para qué?
Yo no soy lo que él es para mí. Mi cara no aparece entre las olas del mar como si yo encarnara justo lo que él estaba esperando en ese momento de contemplación del paisaje.
Sé que contra el sueño no se puede  ganar. Solo me resta aceptarlo así, con él siempre presente, mirándome, como si estuviera a la espera de que lo vaya a buscar.


martes, 3 de noviembre de 2015

El tiempo presente

“Se trata menos de recordar que de reescribir la historia”
J. Lacan

Es sabido que “tiempo” es el nombre que designa la realidad en su dimensión de acontecimiento. Según el diccionario de la Real Academia Española, el tiempo es la “magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos”. Nadie duda de que el tiempo es algo que transcurre incesante y firmemente. Por ser una magnitud física, su medida es exacta; no se puede adelantar ni atrasar, solo resta vivirlo allí donde sucede.
Comunes son las fantasías en las cuales la persona se imagina retrocediendo en el tiempo para modificar así algún episodio de la vida, o para volver a disponer de algo que, en el presente, se ha perdido. Viajar en el tiempo es una fantasía que admite múltiples variantes, pero en rasgos generales se fantasea con viajar al pasado para revertir un acontecimiento o decisión, o bien viajar al futuro para evadir alguna situación presente que resulta intolerable. Otra posibilidad es la de imaginar que el tiempo se detiene, se congela en un disfrute eterno, la quietud, la calma y la satisfacción absoluta comandan la mayoría de las fantasías relacionadas con el tiempo.
Más allá del fantaseo, que representa en sí mismo un momento de placer, ¿cómo explicar ciertas sensaciones humanas como el sentimiento de que el tiempo no pasa, o que pasa muy rápidamente?.
El reloj es un referente incuestionable en lo que refiere al tiempo, es una medida real del transcurso de los segundos, los minutos, las horas. El reloj es socialmente aceptado como la medida correcta y compartida. Pero en ocasiones, las personas prescinden del reloj y viven su propio tiempo. A pesar del reloj, accesible para cualquiera, es común que las personas lleguen tarde a algunos de sus compromisos o demasiado temprano. Los sueños por ejemplo, revelan un tiempo lógico que deja a la cronología en un segundo plano. En el sueño coexisten elementos antiguos y presentes de la vida, generando la confusión entre pasado y presente. En este aspecto, la puesta en imágenes del sueño muestra contenidos que son actuales para el soñante, independientemente del reloj.
Tan conocido es ese cuadro de S. Dalí, “la persistencia de la memoria”, en donde los relojes aparecen derretidos en medio de un espacio de tipo onírico. Esa figuración que propuso Dalí es indudablemente la imagen de la realidad del psiquismo humano. Realidad que muchas veces no coincide con la realidad material, establecida culturalmente.
Por lo tanto, que la medida del tiempo sea exacta no significa que el tiempo sea una dimensión absoluta. Al respecto, A. Einstein sostuvo en su teoría de la relatividad que el tiempo no es separable de la dimensión del espacio, y que depende de las condiciones del observador (1). 
El planteo de Einstein es revolucionario en la medida en que introdujo lo relativo, pensar el tiempo como relativo equivale por lo tanto a introducir algo de subjetividad en una ciencia exacta como es la Física. Según Einstein, ni la realidad física es absoluta y estática, depende de múltiples condiciones que varían de una situación a otra.
Del mismo modo en que Einstein introdujo la relatividad en la ciencia física, S. Freud introdujo a lo inconsciente como realidad determinante de la existencia del sujeto (2). Es cierto que lo inconsciente guarda las marcas primarias de los acontecimientos (cosas escuchadas, vistas y sentidas), pero se encuentra en conexión con los sucesos actuales de la vida, y es en el presente en donde existe la posibilidad  de establecer la importancia o no de dichos acontecimientos.
Suele decirse que el psicoanálisis se remite exclusivamente al pasado, pero esta es una afirmación que proviene de aquel que, de seguro, no hizo jamás psicoanálisis.
El que pasó por la experiencia de un análisis sabe que se trabaja en el presente de cada sesión. ¿De que presente se trata?
En nuestra época, circula la ambición de “disfrutar del presente”, idea que coincide con esta otra “que no te importe nada” (3). Había una propaganda de Nike que mostraba a un deportista compenetrado con lo que estaba haciendo, y debajo de la imagen versaba “just do it”, solo hazlo. Pensar que las cosas que importan se hacen simplemente y sin remisión a la propia historia es una ilusión, lo cual no está mal porque las ilusiones siempre se venden y más aún si involucran una satisfacción inmediata. Pero ¿quién puede estar al nivel del “just do it”?.
Puede decirse que está a la altura aquel que pudo ubicarse en su historia, no aquel que vive en un presente aislado de lo vivido con anterioridad, sin cortes ni contrastes.
Por otra parte, para el ser humano no es posible que no le importe nada. Sencillamente hay cosas que importan. Aunque los intereses varíen de una etapa a otra, siempre hay algo que importa. Es más, hay cosas pasadas que importan tanto que funcionan como un tatuaje psíquico que atrae a todo aquello que ocurre en el presente, y este tatuaje o sello se imprime en diferentes situaciones actuales sin poder evitarlo, a veces sin saberlo.
Se puede decir que hay acontecimientos pasados que dejan marcas placenteras y dolorosas, pero eso no es la historia para el psicoanálisis. La historia es una elaboración que cada quién hace en el presente. El pasado sin la lectura del presente no es más que cronología, pero el presente desvinculado del pasado tampoco significa mucho.
El único tiempo importante es aquel que es habitado, vivido. Para disfrutar del tiempo presente no alcanza con revivir momentos pasados y proyectar a futuro. Es preciso reinventar la historia en el presente, lo cual anula toda posibilidad de destino prefijado.
Tal vez los futuros avances de la ciencia permitan cumplir el sueño de muchos, de viajar en el tiempo, pero ni esa posibilidad ahorraría al ser humano la contingencia de los acontecimientos y el envejecimiento. Mientras tanto, cada uno puede hacer uso de esa magnitud física que es el tiempo como le place, cuestión que no está demás resaltar. Desde el momento en que el tiempo de la física es apropiado, se transforma en el tiempo del sujeto, con toda la relatividad que puede involucrar pero fundamentalmente, permitiendo la concreción de lo deseado.
Por más banal que parezca, hay que recordar que en el pasado no se puede generar nada nuevo, solo en el presente existe la opción y el margen de libertad para modificar, reescribir, re-formular la propia existencia.


(1)El supuesto básico de la teoría de la relatividad es que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador: así, la longitud de un objeto en movimiento o el instante en que algo sucede no son invariantes absolutos, y diferentes observadores en movimiento relativo entre sí diferirán (las longitudes y los intervalos temporales son relativos y no absolutos).
(2) S. Freud. La interpretación de los sueños. Amorrortu Editores. 
(3) Se alude a diferentes propagandas de productos de consumo masivo.





viernes, 14 de agosto de 2015

Julio Cortázar Instrucciones para llorar

Instrucciones para llorar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
FIN

martes, 11 de agosto de 2015

El corazón de las decisiones - Comentario sobre la película Danny Collins

"Danny Collins" o también nombrada "Directo al corazón" es una película inspirada en la historia real de Steve Tilston, un cantante de Folk. La película se sostiene de un momento preciso en la vida de Tilston: en 1971, era un músico británico que dio una entrevista a la revista ZigZag, en la que mencionaba su miedo de caer en las trampas de la fama. John Lennon leyó el artículo y le escribió una carta, en la cual lo aconsejó y hasta dejó su teléfono personal, para quedar en contacto. Tilston nunca llegó a recibirla y desconoció su existencia hasta el año 2005, cuando un coleccionista que la había comprado se la mostró.
Carta original
La carta de Lennon marca un antes y un después en la vida del supuesto Danny Collins. Antes de recibir la carta, este rock star se presenta cansado y desfasado cuando compara su edad con su ritmo de vida. Luego de una vida de excesos, se encuentra con la realidad de vivir en una gran mansión con una mujer a la que no ama y con ganas de morir cada vez que su público le pide que cante una y otra vez la misma canción.
En el día de su cumpleaños, un viejo amigo le regala la carta que John Lennon le había escrito hace tantos años atrás. Y aquí es donde comienza la mejor parte de la película.Allí empieza toda una serie de cambios positivos en la vida de Danny Collins, que estaba seguro del poder que Lennon tenía en él, y que de haber recibido esa carta en su momento, muchas cosas no hubieran sucedido. 
Estos cambios que va realizando el protagonista son acompañados de una exquisita banda sonora, que conecta inevitablemente con las emociones de cada uno. Es así que la película hace aparecer los interrogantes existenciales que, tarde o temprano, convocan a todo ser humano. Asi como el cantante se pregunta ¿que hubiera sido de mí si recibía esa carta en aquel momento?, es común caer en ese tiempo verbal tan complicado: "hubiera sido", "hubiera hecho", "hubiera dicho". Lo cierto es que el músico necesitaba un aliciente para elegir otra cosa, un incentivo tan poderoso como una carta escrita a mano por el mismísimo Lennon. No se sabe que hubiera sucedido si esa carta llegaba en 1971, tal vez no hubiera tenido mayores efectos o tal vez si.
De este modo, la película invita a pensar en estas decisiones que pueden cambiar el rumbo de una vida, a preguntarse desde qué lugar se elige y si esa elección  se aproxima a lo que se quiere hacer verdaderamente. En algunas ocasiones, no es fácil descubrir que se quiere en verdad, cuanto más importante son las consecuencias de una decisión,  más dificultoso se hace elegir.
Más allá de las inseguridades y planteos de cada caso singular, puede decirse que los miedos y los ideales siempre juegan una mala pasada en la toma de decisiones. Las costumbres familiares, las expectativas de los otros también suelen ocultar los deseos verdaderos. 
Muchas personas consultan por esta razón, acuden a terapia para despejar sus ideas y tomar una decisión que no están pudiendo tomar.
En estos casos, el analista colabora en un proceso que bien podemos llamar de "limpieza". Se van estableciendo los elementos que enturbian el campo de la decisión, lo que confunde, lo que atemoriza, lo que detiene. Y llega un momento del proceso en donde las dudas se disipan, la decisión a tomar se presenta clara y fácil de gestionar.
En dicho proceso no se utilizan anestesias, por lo cual no resulta ser muy agradable (es de suponer que la utilización de anestesias alteraría el resultado de la decisión), pero si es muy satisfactorio poder aclarar los pensamientos y actuar en consonancia con ellos. 
Sea cual sea la decisión a tomar, en todos los casos es preciso realizar una limpieza y contextualizar los deseos en el presente.Ya lo dijo Lennon "no hay nada mejor que estar limpio".

Nota Revista Rolling Stone:



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