El viernes pasado caminaba por las calles del centro y me detuve a
mirar una vidriera plagada de objetos de diseño, coloridos, originales,
consumibles. Entre tantos, había un espejo circular que tenía escrito en su
parte inferior “hoy va a ser un gran día”. Al leer esta frase, no pude evitar
pensar en Martín. Ah…Martín amor mío.
Otra vez me sentí derrotada. Nuevamente la cara y el perfume de Martín
invadían mi vida.
Los autos obstaculizaban la senda peatonal y competían unos
con otros como si de una carrera se tratara, tengo que esperar para cruzar.
Pero entonces, mientras espero, me conviene ir haciendo la lista mentalmente,
antes de llegar al supermercado y deambular entre las góndolas. Leche, pan, caldo de
verduras…Martín ¿Por qué me hiciste esto? Si yo te amaba…
Por fin pude cruzar esa calle tremenda, San Lorenzo y Entre Ríos. Un
caos.
Debería caminar más rápido ahora, porque al mediodía el supermercado se
llena y odio esperar a que me cobren. Encima de que me cobran, tengo que
esperar. Hay siempre posibilidad de que la cajera marque mal el importe, o que
el cliente no tenga fondos en su tarjeta, etc.
Quisiera estar sola en casa, y simplemente llorar un rato. Tal vez
podría llamar a Martin. O escribirle un mail, ¿porque no?. Después del daño que
me ha causado, ¿porque debería hacerle el favor de no molestarlo?. No, mejor no
lo busco. ¿Para que?.
Hay demasiado sol en esta vereda, mejor camino por la vereda de los
impares. Si, impares, ese es el problema. Eso es lo doloroso…que entre vos y yo
nunca haya habido nada más que un rico café y charlas acaloradas. Bla, bla bla…Olvidaba
que tengo que pagar un par de impuestos, mi sueldo no me alcanza para nada
Dios!.
Y ¿que estarás haciendo ahora? Y ¿que es lo que hago pensando en esto?.
Todavía me faltan varias cuadras. Esa mujer que viene hacia mi va a decirme algo.
-Hola ¿me dirías a cuantas cuadras queda calle Urquiza?
-Si, Tenes que caminar para allá, serán tres cuadras.
-Bueno, gracias.
Al menos doy la impresión de estar bien ubicada en el mundo, como para que me pregunten donde queda una calle. Ojalá estuviera perdida solo en relación a una calle, una
dirección. Ojalá no fuera de Rosario, y fuera de…no se de dónde, de algún
pueblucho en donde hubiera habido tan pocos pibes que yo no me hubiera
enamorado de ninguno. ¡Como si la cantidad tuviera algo que ver!. Si yo amo a uno, a uno
solo...
Martín, Martín, Martín. Te invoco y grito internamente tu nombre.
Quién dice, puedo encontrarte por ahí. Ay!, no me puse lápiz labial y estoy con
zapatillas, mejor que el azar no nos reúna hoy. Mejor que sea mañana cuando
esté más arreglada, si, con los ojos delineados, como le gustaba a él.
Bueno, una cuadra más y llego al súper. Ojalá vendieran un corazón
nuevo, o más bien una mente nueva. Ojalá pudiera borrar esta fijación…”idealización”
dice mi psicóloga. Que a Martín lo tengo idealizado. Yo siempre lo amé. Pasa
que no puedo dejar de amarlo hasta el detalle, y él esta tan loco que más lo
quiero. Loco, manipulador, estúpido, tan bello él con esos huequitos cuando
sonríe. Está bien, andate con otra. Y ¿que tiene ella que yo no tengo? A ver, decime.
Voy a agarrar un changuito de metal aunque compre cuatro cositas,
porque los carritos rojos me hacen mal el brazo. Uh…hay bastante gente.
No me queda otra que soportar la espera haciendo la fila, creo que esperar
es algo terrible.
Mi psicóloga se equivocó cuando me dijo “la esperanza es lo último que
se pierde”, ¡mentira!. Que caro que está todo…a esta altura da lo mismo
cualquier marca. Había leído un libro que hablaba de cómo curar del recuerdo, ¿como
se llamaba ese libro?. Podría leerlo otra vez.
Cuando llegue a casa, quiero prender la computadora y fijarme si
Martín me escribió. Por las dudas voy a hacerme un baño de crema, incluso
podría hacer un baño de inmersión. Llenar la bañera, poner música, aunque no se si soy
capaz de eso. Además, hace mucho tiempo que no nos hablamos…no importa.
Ojalá que mañana cuando salga, me lo encuentre por casualidad. Sería
genial poder verlo de nuevo, tomar un café o mejor una copa de vino. Le prometo
al universo estar bien arreglada. Voy ver que dice mi horóscopo.
Es seguro que si mañana lo encuentro caminando entre las hojas de
otoño, va a ser un gran día.




